Vuela esta canción...
Por fin Lucía sucumbió a mis millones de intentos por conquistarla.
Gracias, Taro.
Visitaré your room.
Por fin Lucía sucumbió a mis millones de intentos por conquistarla.
Gracias, Taro.
Visitaré your room.
Comentario a la nominada Stee.
Cómo seremos? Cómo queremos ser?
Se podría decir que a mí el destino ya me está alcanzando. Pero como padezco de tremendo inconformismo hacia el conformarme, no lo siento así. Quiero nuevos proyectos. En los que tenga yo más que ver.
Dos ramas tiene la vida: la formal y la informal. Me adentré en las dos cuan malabarista. Y ahora resulta que los formales me tachan de informal apático, y los informales me dan de lado por formal apático.
De tanto oir la frase de "ser uno mismo", perdió la fuerza y no le hice todo el caso que merecía.
Lo curioso es que a pesar de que procuro no lamentar cómo podría haber sido el pasado (cosa difícil, por cierto), y mirar siempre al presente y al futuro próximo, son los demás los que me miran con ojos de decepción.
Esto debe explicar porque soy un absoluto antisocial.
Tengo que escribir. Darle vueltas a la cabeza y parir las mejores ideas que se hayan conocido jamás. Aunque los días se constipen de rutina. Aunque los roces mal recibidos vayan limando la ilusión pueril. Aunque las contradicciones del mundo me hagan perder la fe, y cuando encuentro la fe solo puedo/debo tenerla en el mundo. A pesar de todo, tengo que sacar la fuerza necesaria. Quiero escribir.
Estoy harto de proyectos adornados con guirnaldas de cementerio, que saben a muerte antes de nacer.
A lo mejor solo tengo que aporrear espasmódicamente las teclas. Y dale, y dale, y ya está.
Hasta ahora solo he escrito canciones. Quiza porque sé aproximadamente hasta cuándo tengo que escribir. Pero al salir de ese amoroso cerco, y entrar en la infinitud de la hoja en blanco, me mareo. Para colmo, con esto de las nuevas tecnologías ¡LA HOJA YA NO TIENE FINAL!
Aunque, pensándolo bien, no sé para qué leches me empeño tanto en escribir. ¡Si no lo tengo en mi naturaleza! No soy como otros que lo necesitan verdaderamente. Escriben porque necesitan desembarazarse de sus ideas. Porque necesitan ver impresos los hijos de su mente. Pero yo no soy así. Será que quiero hijos, pero sin futiles tentativas. (Errónea comparacion, lo sé).
Me da que este nuevo proyecto no se va a parecer a las bitácoras que tanto admiro. Tengo que explicarlo todo, no puedo con las metáforas cannábicas. Por lo menos, no se me mencionará en esas páginas que hacen crítica de weblogs, como uno de tantos con complejo surrealista, sin arte ni significado.
Como decía, necesito una buena idea para empezar a escribir...
En fin, mañana continuaré con la hoja infinita.
"IA: A mí mis temas me han ido cambiando con el tiempo. Ha sido como un gran transatlántico dando media vuelta en alta mar. La curva que tiene que dar es tan grande que si estás a bordo ni te das cuenta del viraje.
JGV: Hay que mirar arriba de vez en cuando para saber dónde se está y hacia dónde se va.
En esa metáfora del barco, ¿a qué equivaldrían la estrella polar y la cruz del sur? ¿O la salida y la puesta del sol y de la luna?
IA: Había una niebla del carajo. No se veían."
Estos son el tipo de tesoros que te encuentras cuando miras un poco de lado, como con mirada oblicua. Y hay muchos más. Aquí va otro ejemplo en forma de cuento.
Me voy a quedar bizco.
Francamente, da miedo empezar a escribir.
Las bitácoras es algo que he descubierto recientemente y algunas de ellas me han sorprendido mucho. Ha enriquecido el concepto que tenía de internet. Sobre todo me ha impresionado la calidad imaginativa que tienen algunos personajes al escribirlas. Después de estar unos meses realizando mi humilde Refugio en la red de redes, creo que va siendo hora de publicar mis fantasmas interiores.
Bien pensado, realizar una bitácora reúne mis mayores pasiones: escribir, internet y yo mismo (entiéndase, construir mi forma de ver las cosas, engrandecerme).
En estos momentos, no dispongo de mucho tiempo libre para ir desarrollando este proyecto, pero espero que con el tiempo llegue a ser un diestro webloger.
Pues lo dicho, aquí arranca la Bitácora de un Juglar, esperando descubrir el lugar donde se halla la Diferencia.
Comentario a un odio enfrascado.
Cogemos un joven makinero de trabajos bimensuales y con lo que guardaba para pagar la mensualidad se va de superfiesta un sabado. Cogemos una maníaca depresiva y monta un follón acojonante con amante, cervezas, ansiolíticos, desnudos integrales, policía, ambulancia, y antecedentes penales. Estoy atado a una cama que se va corriendo cuando me tiro sobre ella. Y para colmo nos llega demanda civil de muchos euros, por la inundación que provocamos hace un año. Y todos sacamos nuestro dedo acusador y nos liamos a tiros que matan todos los intentos de amistades futuras.
Aún no te quiero odiar, ciudad nueva.
Busco piso sencillito sin complejo de aventurero.